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Completar la formación profesional en Estados Unidos


Desde el mes de agosto, el Centro Internacional de la Universidad de Texas en San Antonio (UTSA) cuenta con 6 nuevos ingenieros canarios que están realizando un máster en gestión de tecnología, gracias a un programa de becas iniciado en el año 2003 por el CIFEC (Canary Islands Foundation for Education and Culture). Desde 2007 este programa se lleva a cabo patrocinado por el Gobierno de Canarias, a través de las Fundaciones Universitarias de Las Palmas y de La Laguna. El programa es coordinado en San Antonio por la asociación Friends of the Canary Islands (FCI) que se encarga de los contactos, la logística, la hospitalidad y el apoyo necesario a los estudiantes becados.

En la primera edición del programa  -curso académico 2003-2004- participaron 6 estudiantes canarios y otros cuatro en 2004-2005. En fin, dos becados acaban de conseguir su máster para la Gestión Estratégica y Operativa de la Tecnología, en el verano 2008. Tras su experiencia estadounidense, todos ellos han regresado a las Islas y están dedicados a diferentes actividades profesionales.

Seis nuevos becados

Tras una convocatoria pública para este curso académico, 2008-2009, fueron seleccionados tres estudiantes de la Universidad de la Laguna (Alfredo Piñeiro, Iván Febles y Juan Gómez) y otros tres de la Universidad de Las Palmas (Aday Magec, José Muñoz y Juan Ligero). La asociación FCI los acogió en San Antonio y los ayudó a realizar los trámites de residencia y alojamiento en el campus universitario. El 25 de agosto iniciaron el curso académico en la Universidad de Texas en San Antonio.

Tras unos primeros días de lógica adaptación, se encuentran ya ambientados en mundillo universitario típico norteamericano. En primer lugar, por supuesto, el idioma. Los seis entienden y se expresan correctamente en inglés. Pero otra cosa es la terminología en el terreno de la económica y las finanzas. "En las primeras clases hemos tenido que aguzar el oído y estar superconcentrados para captar bien a los profesores", nos dice Juan Ligero. Ahora, después de más de 7 semanas, esa dificultad ha sido superada. El lenguaje académico entra ya más fácilmente por unos oídos acostumbrados al único idioma español.

Los becados tienen que sacar adelante 4 asignaturas. En principio, el nivel académico es el mismo que en España. Sin embargo existe una gran diferencia en cuanto al estilo o la manera de trabajar. "Aquí la formación es más participativa, hay más trabajo colectivo. Se discuten y se fomentan la ideas pero en grupo", señala José Muñoz. "Sí, corrobora enseguida Iván Febles, es que en España te dan un libro y tienes que estudiar por tu cuenta. Aquí hay más debate con el profesor y entre los alumnos".

Los seis becados reconocen que, a nivel académico, no hay nada que envidiar. En los dos lados se da la misma importancia a la investigación pero en Estados Unidos  se complementa con una buena gestión. "Aquí nos enseñan cómo sacarle más rendimiento a la tecnología, cómo gestionar lo que sabemos para que rinda más frutos", aclara Aday Magec.

Otro de los principales atractivos de este programa de máster en gestión de tecnología es poder conocer de forma directa y experimentar personalmente cómo actúan aquí, en Estados Unidos, en el terreno de la gestión. En efecto, cada alumno completa los estudios para el máster con un programa de prácticas en tanto que "Research Assistant" en la misma Universidad. Es decir: tienen que  desarrollar un programa como investigador asistente o ayudante de investigación. Cada estudiante participa pues en un proyecto diferente de cooperación y desarrollo tecnológico entre Canarias y Estados Unidos. Lo atractivo es que el proyecto debe ser aplicable y rentable en los dos lados. Deberán, por lo tanto, presentar una versión del proyecto en español y otra en inglés. "A pesar de las dificultades que entraña, este proyecto práctico es muy interesante para nosotros. En España se fomenta más el riesgo. Se quiere la rentabilidad ahora, ya. Aquí aprendemos a asegurar una buena gestión pero a largo plazo", indica Alfredo García.

De cualquier manera, los seis becados tienen ahora la posibilidad de sacar el mayor provecho posible de lo mejor de los dos tipos de enseñanza universitaria de España y de Estados Unidos. Su preparación será pues más sólida y completa, en varios aspectos. Por ejemplo en cuanto a las publicaciones. "Aquí se controla muchísimo el plagio. En los artículos que escribamos, los famosos "papers", hay que controlar estrictamente las referencias. Si citamos a alguien tenemos que dar todos sus datos". Quiere decir que los alumnos, en la exposición de los resultados de sus trabajos, deberán añadir algo nuevo a lo que ya está dicho y basar sólidamente sus propuestas.

La vida en el campus

El programa de becas combina estancia y estudios en la ciudad texana de San Antonio, fundada por 16 familias canarias en 1731. Hoy día es ya una floreciente urbe moderna de casi dos millones de habitantes,  con una gran presencia de población de origen mexicano. Una ciudad casi bilingüe y pluricultural. En el centro -el típico "downtown" de las ciudades norteamericanas- están los monumentos históricos como la Plaza de las Islas, la catedral (fundada por los pioneros canarios), edificios del gobierno, el Álamo y en particular el río San Antonio que serpentea por el centro histórico y que se puede recorrer en simpáticas barcazas. Modernas carreteras y autopistas atraviesan la ciudad en todos los sentidos y facilitan enormemente la conexión con los barrios y distritos circundantes.

Fundada en 1970 como institución pública, la Universidad de Texas en San Antonio (UTSA) es el mayor centro universitario de la ciudad. Para este curso 2008-2009 se han inscrito 28.534 alumnos  para seguir 128 programas de estudio. Tanto profesores como alumnos provienen de diferentes partes de Estados Unidos y de otros países.  

La beca que reciben los seis estudiantes canarios  es para cubrir la mayor parte del costo de estudios y alojamiento.  Además,  cada estudiante recibe una asignación mensual  para comida y otros gastos, como pago por el trabajo de investigación del proyecto de impacto económico (antes mencionado) que servirá tanto para las dos Fundaciones Universitarias de Canarias como para la misma Universidad de Texas en San Antonio.

Los seis becados viven en la residencia de estudiantes de la universidad, en unos apartamentos de cuatro habitaciones. La residencia se encuentra ubicada dentro del campus, así que los estudiantes no necesitan salir al exterior del recinto para asistir a las clases y pueden desplazarse a pie en el amplio espacio de la moderna universidad. Junto a los estudiantes locales (anglosajones y mexicano-americanos), hay jóvenes de ambos sexos procedentes de casi todos los rincones. El ambiente internacional está pues asegurado y los contactos pueden ser muy interesantes.

Otra cosa es el desplazamiento fuera del ámbito universitario. Como en otras ciudades estadounidenses, en San Antonio para todos lados  hay que movilizarse en auto, en "carro" como se dice por aquí. Existe el transporte público pero sólo en algunos trayectos y es lento. "Aquí  caminar es algo insólito, a menos que estés en un gimnasio o en un parque",  señala José Muñoz. Esta situación crea un problema adicional para los estudiantes. Implica, por ejemplo,  organizarse para comprar un auto de segunda mano y soportar los gastos de mantenimiento y gasolina. Gastos, por lo demás,  nada despreciables pero imprescindibles. En todo caso, los seis becados han podido conseguir con bastante facilidad el carnet de conducir de Texas,  que aquí les sirve también como tarjeta de identificación.

Vale la pena

La ausencia de la familia, los amigos, los lugares, el ambiente y, por supuesto,  el estilo de vida canario, tan diferente al de aquí, son las mayores cargas que tienen que soportar los seis estudiantes. Pero no se quejan y asumen que vale la pena el sacrificio. Los medios de comunicación modernos, sobre todo Internet, permiten estar continuamente en contacto con familiares y amigos de las Islas. Por otro lado, las ventajas para su futura vida profesional son enormes. Algunos estudian incluso la posibilidad de prolongar un año más su estadía para adquirir mayor experiencia trabajando en una firma local.

En fin, gracias a la acogida y el apoyo de la asociación Friends of the Canary Islands, la adaptación ha sido más llevadera. "De verdad, no esperábamos el apoyo y el calor humano que hemos recibido. Las atenciones son tantas que no te hacen sentir solo. Además, con todo el trabajo que tenemos los días se pasan muy rápido y estamos muy ilusionados", afirma complacido Juan Ligero.

Juan Carlos Moreno Ph. D.

 

 


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